viernes, 4 de agosto de 2017

237. El orden de las cosas



Esta mañana después de desayunar miró el pastillero para saber qué día de la semana era. Con los ojos vidriosos me confesó que a veces cuando quiere visitar a mi hermano, que vive a trescientos metros de su casa, no recuerda por donde tiene que ir. Le prometí que la próxima vez se lo comentaríamos al médico. Al mediodía me enseñó la carpeta con las actividades del curso de entrenamiento de la memoria. Le dieron deberes para el verano. Dijo que no quería volver a clase, pues sus compañeras, que ya llevan varios años asistiendo al curso, son mucho mejores que ella y terminan las tareas más rápido. A ella le cuesta mucho entender y hacer las actividades. Le dije que sus compañeras tan buenas no podían ser, sino no se entiende que hayan repetido tantas veces curso. Rió con malicia infantil. Por la tarde se olvidó de ponerle detergente a la lavadora. Cuando despertó de la siesta dijo haber soñando un montón de cosas raras. Me preguntó si a mí también me pasaba. Sólo cuando estoy preocupado, dije. Después de la cena fregó los cuatro cacharros. Mientras secaba los cubiertos la observé durante un buen rato. Los secaba uno a uno. Con esmero. Los colocaba bien ordenados en el cajón. Cada cosa en su sitio. Los cuchillos con los cuchillos, los tenedores con los tenedores y las cucharas con las cucharas. Un par de veces se equivocó, pero se dio cuenta en seguida y rectificó. Fue un momento entrañable. Triste y entrañable. 

jueves, 27 de julio de 2017

316. Paso de cebras



Tras una instancia presentada por registro, dos visitas al ayuntamiento y tres años de espera, por fin se procedió a pintar el tan deseado paso de cebras por el cual muchas personas mayores del barrio, entre ellas mis progenitores, pueden cruzar la calle con más seguridad para acudir a una especie de centro social ubicado en las inmediaciones. Puede parecer que la espera ha sido larga, y quizás así sea, pero en este país la Administración suele tomárselo con bastante más calma. Sea como sea, la mañana que salí a la calle, un día de sol radiante, y me encontré con las rayas blancas recién pintadas sobre el negro azabache del asfalto, sentí una alegría y sorpresa enormes. Me sentí igual que aquella mañana, tendría yo unos siete años, en que me levanté para ir al cole y descubrí por primera vez un paisaje todo cubierto de nieve.

miércoles, 28 de junio de 2017

315. El tamaño importa



En una de las primeras entradas de este blog, medio en serio medio en broma, me preguntaba si en fotografía el tamaño importa. En aquella ocasión dejé la pregunta sin responder, pero después de ver esta fotografía creo que el tamaño sí importa, y mucho. Si esta fotografía hubiese sido hecha con un objetivo de focal corta no  hubiese sido posible captar ese instante de sugerente ensimismamiento de la protagonista. A no ser que la chica hubiese posado para el fotógrafo, lo cual, una vez sabido, le restaría naturalidad y poesía a la imagen. De todos modos, aun reconociendo que el tamaño importa, tampoco en fotografía el tamaño lo es todo, pues para disparar una foto como ésta no basta con disponer de un buen teleobjetivo, hace falta también poseer un ojo fotográfico ágil y sensible, así como un gran respeto y admiración por la belleza femenina.


Fotografía: Javier Ventosa Rial