miércoles, 18 de julio de 2018

360. Mare nostrum

Las imágenes tremendas que nos llegan de los rescates de refugiados a la deriva por el Mediterráneo ponen los pelos de punta y nos llenan de rabia e impotencia al ver tanta desesperación en las miradas de las personas rescatadas en el último momento de una muerte segura. Rescates llevados a cabo por organizaciones no gubernamentales que se ven obligadas a trabajar luchando contra el tiempo, la escasez de medios y el desprecio de casi todos los gobiernos europeos. Son imágenes impactantes que no se van de la cabeza, incluso mientras uno duerme. Pero cualquier sentimiento de rabia e impotencia o cualquier pesadilla que uno pueda tener durante el sueño son pura poesía comparados con el horror que trasmitía la mirada de Josefa, la única superviviente de un naufragio rescatada por Open Arms el pasado martes.

jueves, 12 de julio de 2018

359. Lamentos

… cuando me hacen daño físico, cuando me pisan, me picotean o me meten una pluma en un ojo, me quejo, protesto y las aves lo entienden, levantan la patita, dejan de picotearme o retiran el ala; en cambio, cuando el daño es emocional, cuando las gallinas me ignoran, los cisnes se burlan de mí o los gallos me dicen cosas  feas, lo único que escucho es que tengo que  tener paciencia y todo eso, pero yo ya empiezo  a estar harta, no puedo más … no me estás escuchando … ¡y deja ya de hacerme fotos!

jueves, 28 de junio de 2018

358. Gol

A mí me gusta el fútbol. Lo practiqué de chaval y guardo gratos recuerdos de aquella época en que gracias a los desplazamientos en un minibús desvencijado empecé a ampliar mis horizontes por la coruñesa Costa da Morte. Tengo que confesar que se me daba bastante mal. Menos de portero jugué en casi todos los puestos posibles, señal inequívoca de que no servía para ninguno. Pero aun así lo practiqué con desaforado entusiasmo. Más tarde, ya de adulto (o no tanto) lo pude disfrutar como espectador durante los años dorados del Superdepor, primero, y del tiquitaca de la selección nacional y del Barcelona, después. Pero en los últimos tiempos el fútbol ha ido perdiendo su componente épico y romántico. Ahora todo es un negocio obsceno. Hay partidos a todas horas, casas de apuestas en cada esquina, los clubes no repiten equipo dos años seguidos, el diseño de las camisetas cambia cada temporada y los jugadores, salvo raras excepciones, se creen dioses. La copa del mundo, no obstante, aún conserva reminiscencias del pasado y cada partido, sobre todo a partir de octavos de final, puede alcanzar considerables cotas de dramatismo, generando grandes dosis de euforia en los vencedores y frustración en los perdedores. Pero tan emocionante como el ambiente apasionando, colorido y estrafalario tras un gol impresionante de Messi (por poner un ejemplo) es, una vez concluida la competición, el reparador silencio que sigue a tanto ruido mediático y acústico.

martes, 12 de junio de 2018

357. Expos clandestinas

El pasado fin de semana durante una visita al MUSAC (Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León) me topé con un grupo de cuatro fotógrafos aficionados, dos chicas y dos chicos, que se dedican, entre otras cosas, a hacer exposiciones furtivas en museos de arte contemporáneo. Expos clandestinas, lo llaman. Llegan al museo, se dan una vuelta por las salas, para localizar un lugar óptimo donde colocar sus cuatro fotografías (una de cada fotógrafo), tamaño 9x13 más o menos, y luego las dejan durante una media hora a la vista de los visitantes. Me interesé por su actividad y me explicaron que se trata siempre de exposiciones minimalistas, por el tamaño y el número de las fotos, así como por la duración de la exposiciones. Que lo que persiguen con sus intervenciones es dar visibilidad a su trabajo, reivindicarse frente al establishment, profanando y (por qué no) fecundando los espacios culturales oficiales. Pero también, y sobre todo, pretenden divertirse y pasarlo bien. El argumento más convincente que arguyeron fue en respuesta a mi reparo de si no temían que sus trabajos en algún momento no estuviesen a la altura del lugar en que exponían, a lo que una de las fotógrafas repuso categórica - pues, no, eso es como si tú no vas a una playa nudista porque tienes la pilila pequeña.

miércoles, 23 de mayo de 2018

356. Mirando al mar


¿Hoy qué día es, lunes o miércoles?
Hoy es sábado.
Vaya, ahora no hay quien entienda las cosas.
¿Por qué lo dices?
Porque un día son de una manera y otro día son de otra.
Bueno, no siempre.
¿Todo eso es mar?
¿Y qué va a ser, si no?
Es bonito, pero yo aquí no querría vivir.

lunes, 21 de mayo de 2018

355. Insoportable levedad

Cuando miro esta imagen se me aparece, como en un sueño, la figura de Donald Trump haciendo morritos y alargando el brazo hacia la llave de paso a punto de cortar el suministro del agua y esa mole, que se sostiene en un sutil y frágil equilibrio, se venga abajo para arrasar con todo lo que pille por delante. Acudí a mi terapeuta con la foto y le consulté acerca de mi congoja. Corren tiempos extraños y difíciles, - me dijo. Y que tendré que acostumbrarme a (con)vivir con la incertidumbre, de lo contrario lo pasaré mal. Muy mal.